Érase una vez un presidente catalán que, ebrio de fervor puigdemoníaco, se vino arriba en una rueda de prensa en Bruselas y, a la pregunta de qué haría si el Tribunal Supremo condenaba a los procesados por rebelión, sugirió que él estaba dispuesto a abrir la puerta de la prisión para librarlos del encierro.
De Más de uno https://ift.tt/2OKn8VB
No hay comentarios:
Publicar un comentario