Así se las gasta el demócrata Carles Puigdemont. Al que disiente, se le corta la cabeza. Como en Juego de tronos. En la corte de Puigdemont está prohibido dudar. Sobre todo, dudar de él. En la corte de Puigdemont-Junqueras-y la CUP (la corte tricéfala) al que duda, se le manda para casa. Sin derecho a decidir si se va o se queda. Todo sea por la pluralidad, la variedad de opiniones y la tolerancia.
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