Salvador Dalí ya descansa de nuevo bajo su losa de tonelada y media con una uña y una muela menos. Terminó la profanación legal ordenada por un juez para intentar determinar si una señora de 61 años es hija del pintor. A la señora le decía su abuela paterna cuando era cría, según testimonio de ella misma: "Eres rara como tu padre, que ya sé que no es mi hijo".
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